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Bancales o Paratas

Localización.

Término de Nigüelas.

Cronología.

Origen árabe.

Propiedad.

Privada.

Estado de conservación.

Bueno. Dado la actividad en el campo, aunque ha disminuido no ha cesado, las áreas de cultivo aún activas mantienen la estructura y las técnicas tradicionales.

Tipología.

La zona de cultivo está constituida por pequeñas parcelas estructuradas en terrazas o paratas, que están en relación con el sistema tradicional de riego. La adaptación de la técnica agrícola con respecto al medio natural se fundamenta en dos pilares básicos: el aterrazamiento y el sistema de acequias.

Descripción.

  • La superficie cultivada del término de Nigüelas se extiende en tres áreas:
  • La vega: en la zona sur, con ella nos topamos nada más acceder al pueblo por carretera.
  • La depresión: en el valle del río Torrente.
  • La zona de la sierra: en la parte alta.

En todas es común el abancalamiento del terreno. Las terrazas, separadas entre sí por pequeños muros o "balates", han posibilitado el aprovechamiento de las zonas de mayor pendiente. Cuanta más pendiente presenta el terreno más acentuados son los bancales.

Las tierras de regadío constituyen la base de la agricultura, debido a su mayor rendimiento con respecto a las de secano.

La zona de la vega es de regadío. Ocupa 2.500 marjales aproximadamente. Los cultivos predominantes son el olivo, del tipo lechín, el almendro en combinación con árboles frutales: cerezo, nogal, alcornoque; y también cereales, legumbres y hortalizas.

La zona de secano se localiza principalmente en la depresión y es de riego eventual. Hay almendros y olivos y una pequeña extensión de viñedo.

En la sierra, aunque con predominio de las actividades forestales, también ofrece una agricultura temporal con almendros y cultivos herbáceos como cereales. Y en las zonas bajas de este ámbito serrano, existen importantes explotaciones de almendros.

Debemos tener en cuenta que estos cultivos han tenido periodos de esplendor frente a otros de mayor abandono. En los años 50 del siglo pasado el cultivo predominante en la zona de secano era el viñedo, pero por estos años comienza a adquirir importancia el almendro, debido a que era más fácil de trabajar y los beneficios que aportaban eran mayores. En la actualidad, el viñedo se ha retomado con carácter de autoconsumo.

El tipo de olivo que caracteriza a la zona es el lechín, pero en los últimos años también se ha introducido la variedad gordal, aunque en pequeña proporción.

La patata que fue el cultivo de regadío más importante, prácticamente ha desaparecido debido a su escasa rentabilidad.

La mayoría de los cultivos son de autoconsumo, circunstancia estrechamente ligada al hecho de que se tratan en su mayoría de minifundios, por tanto explotaciones pequeñas que no producen excedentes y no permiten el comercio.

Datos históricos.

El acondicionamiento de las tierras para el desarrollo de prácticas agrícolas durante el asentamiento musulmán, exigió una importante transformación de las vertientes.

Los cambios más intensos son los derivados de la implantación, sobre terrenos montañosos, de un conjunto de aterrazamientos que corrigen la morfología de las laderas y de un sistema de acequias de riego que asegura la distribución de agua.

La organización del territorio en terrazas o paratas, en combinación con un perfecto sistema de riego, posibilitó el crecimiento de la superficie cultivada, así como la introducción de nuevas especies arbóreas que era impensable cultivar en zonas de mayor sequedad (Jiménez Olivencia, 1991: 71 y 72).

Tras la conquista de Granada por los Reyes Católicos y posteriormente con la expulsión de los moriscos se planteó el problema de la repoblación de los territorios deshabitados, que era necesario cultivar y atender. Los nuevos pobladores desconocían las técnicas agrícolas, lo que dio lugar a una transformación muy acusada en el campo y a una recuperación lenta.

Después de este primer momento, las tierras volvieron a ponerse en valor y experimentaron un crecimiento significativo.

Esto ha permitido que las bases fundamentales de la explotación agrícola, de origen musulmán, hayan llegado hasta nuestros días.

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Sonia Salido